El libro de Rut, en la Biblia, trae una historia de amor majestuosa. Rut, una mujer moabita, (no judía) se casó con uno de los hijos de Nohemí, quién debió viajar con su esposo y sus dos hijos a la tierra de Moab, en busca de mejores situaciones de vida, pues en Israel, en aquella época escaseaba el alimento.
Resulta que en la tierra de Moab, Nohemí fue abatida y atribulada en gran manera; perdiendo a su esposo y a sus hijos, quienes fallecieron allá.
Sola entonces, quedó en compañía de sus dos nueras: Orfa y Rut. Nohemí, al verse sin sus hombres, decidió regresar a Israel, y le pidió a sus nueras que se quedaran "en esa su tierra natal de Moab". Ellas en principio no querían dejarla, pero Nohemí, con amor de madre les decía que "no tenía más hijos para ellas, que se quedaran allí, reconstruyeran sus vidas, tomando nuevos esposos".
Las dos nueras lloraron y Orfa decidió partir y dejarla a Nohemí. Rut, a cambio, le pidió que no le insistiera, que ella tomaba la decisión de seguirla.
Fue tan contundente la determinación de Rut, que Nohemí no le insistió.
¿Saben cómo lo decidió Rut?....
Le dijo a Nohemí, que solo la muerte haría separación entre ellas dos, y enunció una confesión excelsa, que aún hoy día, cuando leemos su historia, la meditamos y la estudiamos; quienes nos sentimos que valorar el verdadero amor, es de sabios y entendidos, nos estremecemos de emoción sublime y soñamos con tener una Rut en nuestras vidas.... ¡Se los confieso que yo lo medito, que yo lo suspiro, que yo lo respiro y que to se lo pido al Altísimo, desde lo más profundo de mi corazón!.
Rut, le confió a su suegra Nohemí, esta solemne confesión: "Tu Pueblo (Israel) será Mi Pueblo (siendo ella Moabita) y Tú Dios, (El Dios se Israel) será Mi Dios, (siendo ella adoradora de otros dioses). Esta confesión dejó sin palabras a Nohemí, y decidió entonces regresar a Israel, en compañía de su nuera; y lo hizo abatida y acongojada, pues sentía que el Dios de Israel, la había amargado en grande manera.
Pero Dios, en su sabiduría, sabe cómo es que nos pone la llaga, pero también sabe ÉL, como nos provee a su vez la cura,... lo que pasa es que nosotros en medio del dolor, de la prueba, de la tribulación, de la desolación, de la ansiedad.... no tenemos ojos, para poderla y saberla ver.
Una vez en Israel, Rut, decidió trabajar para servir a su suegra, y fue a espigar en los campos de Boaz, (a quien no conocía; que era pariente cercano de Nohemí) en las primeras cosechas.
¿Qué pasó?....
Rut, la Moabita; halló gracia en los ojos de Boaz, y este le pidió que espigara solo en sus campos; que le pediriía a sus otros criados y siervas, que no la molestaran. Esto emocionó a Rut, porque se sintió premiada, siendo la más pequeña entre ellos, además de extranjera.
Boaz, también se dió a la tarea de conocer sobre las virtudes y valores de Rut, y entendió que era una mujer sublime, amorosa, tierna, dedicada; que se había dedicado en amor y por amor a su suegra.
¿Qué siguió?....
¡Rut, conquistó el corazón de Boaz; y se casaron!....
Fue tan maravillosa esta historia de vívido amor, que Rut, dió a luz un hijo: Obed, quien fue el padre de Isaí, el papá de David, el Rey de Israel. Nohemí, se disfrutó como ninguna a su nieto Obed entre sus brazos.
¡Dónde llegó y se extendió el amor y la misericordia de Dios, con esta extranjera moabita; que Dios mismo la incorporó en la genealogía de su propio hijo Cristo Jesús!. ¡EXCELSO!.
Cuando se ama incondicionalmente; sin cuestionamientos, sin restricciones, sin exigencias; con respeto, con fidelidad, con dedicación y con responsabilidad; Dios Sabe Premiarnos, y nos da la pareja precisa; porque ÉL la conoce y nos conoce, que ÉL sí sabe quién puede hacer equipo con nosotros.
Las matemáticas de Dios, son distintas de las del hombre: Para Dios La Pareja de Esposos, son Dos en Uno; y los dos se merecen y se cuidan como Uno, para perdurar, para crecer, para ser felices.
Hoy día, este amor entre las parejas no se enseña en ningún lado; ni tampoco lo hace ninguna religión. El Dios de la Biblia, no es un dios religioso; es un Dios Amoroso, que quiere que tengamos a nuestra pareja en armonía, en sabiduría y en amor recíproco.
Por ello, la misma Biblia habla en los proverbios; que el marido es cabeza de la mujer; pero la mujer es corona del marido. Que el hombre recibe de sus padres físicos, la heredad material, pero de Dios es la elección de la esposa. Y para redondear, afirma la Biblia, que "la mujer sabia edifica su casa; pero la mala la destruye con sus hechos".
Dice un adagio popular lo siguiente: "Dios no creó a la mujer de la cabeza del hombre para que no se enseñoreé. Tampoco la sacó de los pies para que no sea pisoteada. La sacó de una costilla, cerquita del corazón, para ser rodeada, para ser protegida, para ser amada".
¡POR ESO CLAMO AL DIOS ALTÍSIMO Y SABIO, POR UNA ESPOSA CONFORME AL CORAZÓN DE RUT!. ¡SABRÉ ESPERAR!. ¡TENDRÉ PACIENCIA!.
(Bogotá, Julio 19/2007)
http://phanoramame.blogspot.com
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